Simón Bolívar y José de San Martín combatieron para separar territorios americanos de la Monarquía española, pero sus biografías se formaron dentro de aquel mismo mundo. Uno vivió en Madrid y se relacionó con su élite; el otro hizo carrera durante más de veinte años en el Ejército español. La independencia fue una ruptura política nacida de vínculos previos, no una guerra sencilla entre dos pueblos sin historia común.
Una monarquía en ambos hemisferios
A finales del siglo XVIII, los habitantes de la América española pertenecían a sociedades organizadas por virreinatos, audiencias, capitanías, cabildos y corporaciones. Las élites criollas podían poseer tierras, estudiar, comerciar y ejercer cargos, aunque los puestos superiores favorecían a menudo a nacidos en la Península. Reformas fiscales y administrativas borbónicas alteraron equilibrios locales.
Las identidades eran múltiples. Una persona podía considerarse caraqueña, americana, española, vasalla del rey y miembro de una corporación. La palabra «patria» podía aludir a la ciudad o provincia, no necesariamente a un Estado nacional. Las guerras transformaron ese vocabulario.
La crisis decisiva comenzó en 1808. Napoleón forzó las abdicaciones de Carlos IV y Fernando VII e impuso a José Bonaparte. En la Península surgieron juntas que afirmaban gobernar en nombre del rey cautivo. En América, la pregunta sobre quién representaba la soberanía abrió conflictos entre autoridades, ciudades y grupos sociales.
Simón Bolívar: Caracas, Madrid y Europa
Bolívar nació en Caracas en 1783 dentro de una familia criolla rica de origen vasco. Quedó huérfano joven y recibió educación de maestros como Simón Rodríguez y Andrés Bello. En 1799 viajó a España. En Madrid estuvo bajo la protección de sus parientes y de círculos relacionados con la corte.
Allí completó su formación social y se casó en 1802 con María Teresa Rodríguez del Toro y Alayza. La pareja volvió a Venezuela, donde ella murió pocos meses después. Bolívar regresó a Europa y entró en contacto con ambientes intelectuales y políticos marcados por la Revolución francesa y Napoleón.
No debe imaginarse un programa independentista completamente formado desde su adolescencia. Sus ideas evolucionaron con viajes, lecturas, experiencias y la crisis imperial. En 1810 integró la misión enviada por la Junta de Caracas a Londres. Al año siguiente, Venezuela declaró su independencia.
La carrera de Bolívar alternó campañas, exilios, derrotas y victorias. Sus proyectos pasaron de la emancipación venezolana a una república colombiana más amplia. La Carta de Jamaica de 1815 analizó la fragmentación de América y la herencia institucional española, al tiempo que buscaba apoyo exterior.
José de San Martín: un oficial del Ejército español
San Martín nació en Yapeyú, en el virreinato del Río de la Plata, en 1778. Su familia se trasladó a España cuando era niño. Ingresó en el Ejército y sirvió en el norte de África, el Mediterráneo y la Península. Combatió durante la Guerra de la Independencia contra las tropas napoleónicas y fue distinguido tras Bailén en 1808.
Su experiencia europea fue esencial. Aprendió disciplina, organización, logística y táctica en un ejército que atravesaba una guerra nacional y una revolución política. En 1811 abandonó el servicio español y viajó a Londres; en 1812 llegó a Buenos Aires, donde ofreció su experiencia al gobierno revolucionario.
La ruptura no borró su formación. El Regimiento de Granaderos a Caballo y la preparación del Ejército de los Andes reflejaron conocimientos profesionales adaptados a recursos americanos. El cruce de los Andes en 1817 y las victorias en Chile permitieron organizar una expedición marítima hacia Perú.
Dato clave. San Martín no fue un extraño al mundo militar español: sirvió más de dos décadas en sus filas. Bolívar tampoco creció fuera de la Monarquía: su posición criolla, su educación y sus redes pertenecían a ella.
Una guerra civil y atlántica
La expresión «guerras de independencia» es correcta, pero no resume toda la composición de los bandos. Americanos combatieron tanto en ejércitos realistas como patriotas; peninsulares apoyaron posiciones diversas; comunidades indígenas, esclavizados, libres de color y milicias locales actuaron conforme a intereses propios.
En Venezuela, José Tomás Boves movilizó llaneros contra la Segunda República. En Perú, numerosos indígenas y mestizos sirvieron en fuerzas realistas, mientras otros apoyaron rebeliones. Las lealtades cambiaban por coerción, promesas de libertad, defensa local, rivalidades sociales o cálculo político.
La guerra fue también internacional. Gran Bretaña mantuvo relaciones comerciales y diplomáticas con los insurgentes sin romper siempre su equilibrio europeo; voluntarios británicos e irlandeses combatieron con Bolívar. San Martín pasó por Londres y la expedición al Perú dependió de poder naval dirigido por Thomas Cochrane. Haití ofreció apoyo decisivo a Bolívar a cambio de compromisos contra la esclavitud.
Constitución, rey e independencia
No todos los movimientos de 1810 buscaban desde el inicio una separación definitiva. Muchas juntas declararon fidelidad a Fernando VII mientras reclamaban autogobierno. Las Cortes de Cádiz reunieron representantes peninsulares y americanos y la Constitución de 1812 definió una nación española en ambos hemisferios.
La representación desigual, la guerra y la restauración absolutista de Fernando VII erosionaron esa alternativa. Cuando el rey anuló la Constitución en 1814 y envió expediciones de reconquista, las posiciones se endurecieron. La revolución liberal de 1820 impidió la salida de una gran fuerza desde la Península, pero tampoco resolvió la crisis.
Los proyectos de Bolívar y San Martín no eran idénticos. Bolívar desconfiaba del federalismo extremo y defendía ejecutivos fuertes. San Martín consideró soluciones monárquicas constitucionales para Perú. La entrevista de Guayaquil de 1822, de contenido privado mal documentado, terminó con la retirada de San Martín y dejó a Bolívar el liderazgo de la fase final andina.
Ruptura y continuidad
Las victorias de Boyacá, Carabobo, Pichincha, Junín y Ayacucho quebraron el poder realista en gran parte de Sudamérica. Pero las nuevas repúblicas heredaron jurisdicciones, ciudades, derecho, fiscalidad, Iglesia y jerarquías del periodo anterior. La independencia cambió la soberanía sin reconstruir la sociedad desde cero.
El español se mantuvo como lengua política dominante. Las fronteras siguieron a menudo límites de virreinatos y audiencias, aunque dieron lugar a disputas. Las desigualdades raciales y la esclavitud no desaparecieron al mismo ritmo. Los ejércitos revolucionarios se convirtieron en actores centrales de la vida republicana.
Bolívar terminó decepcionado por la fragmentación de la Gran Colombia. San Martín vivió sus últimas décadas en Europa y murió en Boulogne-sur-Mer en 1850. Ninguno encaja por completo en las imágenes nacionales construidas después.
Comprender sin convertir en paradoja
Que los libertadores tuvieran lazos españoles no vuelve contradictoria su lucha. Las revoluciones atlánticas estuvieron dirigidas con frecuencia por personas formadas dentro de los sistemas que combatieron. Sus conocimientos, redes y agravios nacieron en el orden imperial.
La pregunta útil no es si eran «en realidad españoles» o si rechazaron toda herencia. Es cómo una crisis de legitimidad transformó a vasallos de una monarquía en ciudadanos proyectados de nuevas repúblicas. La respuesta incluye vínculos familiares y culturales, guerra civil, ideas constitucionales y decisiones políticas irreversibles.
Lealtades que cambiaron durante la guerra
En 1808 no existía un programa único de independencia continental. Juntas americanas afirmaron en muchos casos gobernar en nombre de Fernando VII mientras discutían quién podía representar a una monarquía sin rey efectivo. La experiencia de Cádiz, la Constitución de 1812, la restauración absolutista y la guerra modificaron posiciones. Personas y ciudades que al principio defendieron autonomía dentro de la Monarquía terminaron apoyando soberanías independientes.
Las etiquetas «patriota» y «realista» tampoco señalan dos grupos sociales o geográficos simples. Hubo americanos en ambos bandos y peninsulares que apoyaron proyectos liberales o independentistas. Comunidades indígenas, esclavizados, pardos, milicias locales, comerciantes y propietarios evaluaron promesas concretas sobre tributo, libertad, tierras y autoridad. Sus alianzas podían cambiar según el desarrollo regional del conflicto.
Bolívar y San Martín representan itinerarios distintos. El primero procedía de una familia criolla acomodada de Caracas y convirtió experiencias políticas atlánticas en un proyecto republicano propio. El segundo hizo carrera en el ejército de la Monarquía, combatió en Europa y trasladó conocimientos profesionales a la organización de fuerzas independentistas. Sus vínculos españoles explican recursos y lenguajes de su acción; no determinan mecánicamente su decisión posterior.
Naciones construidas después
Las repúblicas convirtieron a los libertadores en figuras fundacionales mediante monumentos, fiestas, manuales y disputas por sus restos. Esa memoria seleccionó episodios compatibles con cada relato nacional. La historia transnacional recupera correspondencia, viajes y colaboraciones que cruzaron las fronteras creadas por las guerras.
La ruptura política no eliminó de inmediato el derecho, la lengua, la religión ni las prácticas administrativas heredadas. Tampoco dejó intacto el orden anterior. Constituciones, abolición gradual de privilegios y nuevas formas de representación convivieron con jerarquías sociales persistentes. Entender a los libertadores dentro de la Monarquía y fuera de ella permite analizar esa combinación de continuidad y revolución.
Bibliografía
Fuentes primarias
- BOLÍVAR, Simón: Carta de Jamaica, 1815.
- Constitución Política de la Monarquía Española, Cádiz, 1812.
- Archivo General de Indias, correspondencia de las guerras de independencia.
Bibliografía moderna
- LYNCH, John: Simón Bolívar: A Life. Yale University Press, 2006.
- LYNCH, John: The Spanish American Revolutions, 1808-1826. Norton, 1986.
- MITRE, Bartolomé: Historia de San Martín y de la emancipación sudamericana.


